Taller de narrativa histórica

En un taller, quién imparte este trasmite en él su experiencia a los asistentes. Y estos a su vez aplican lo recibido según sus intereses. En el caso de un taller de narrativa de estas características, los escritores lo hacen a su obra y los lectores a sus lecturas. A los primeros les sirve para disponer de cauces y soluciones literarias sin necesidad de tener que buscarlos por el método ensayo-error, y a los segundos les da obra visión de las obras que pasan por sus manos. Por eso estos talleres en concreto se dirigen a un público más amplio y con intereses más diversos que otros más tradicionales.

La novela histórica es ahora mismo una de las literaturas de género con mejor salud; es de las más difundidas y de las que cuentan con más lectores. Y eso no solo se traduce en las dimensiones de su mercado, sino también en el que ya ocupa un abanico de obras de lo más diversas, muy distintas a veces entre ellas a pesar de estar bajo la misma etiqueta. Y la narrativa histórica presenta además peculiaridades y dificultades muy propias que son las que se abordan aquí.

El taller está segmentado en módulos bien definidos. Es una estructura que presenta varias ventajas. Cada módulo está diferenciado con claridad y, una vez realizado, los asistentes conocen las características de un elemento concreto y disponen de las fórmulas para abordar los desafíos que presenta.

Los bloques didácticos son:

 

Los personajes

Las ideas

Las escenas

Tramas y subtramas

Estructuras

Construyendo narraciones

Documentarse

Publicar las obras

 

Simplemente a modo de ejemplo, tomemos los personajes. Ese es un elemento con características muy propias dentro de la narrativa histórica. En ella se recurre a personajes reales que ocuparon la primera línea de la historia de su tiempo, también secundarios de la misma e incluso inventados. Crear unos y recrear otros es uno de los desafíos mayores que se presentan a los escritores históricos. Hay recursos a emplear y errores que evitar, y eso es lo que se muestra de forma práctica en el taller.

Es un ejemplo del por qué y el cómo de este taller. Y esa es la filosofía que anima a la mayor parte de los otros módulos. Cosa que no quita para que los haya muy diferentes e igual de importantes, tales como saber documentarse o las formas de conseguir publicar las obras escritas.

El taller abarca un total de 10 horas que, dependiendo del lugar y las fechas, a veces se articulan en 5 bloques de 2 horas cada uno, en 3 de algo más de 3 horas cada uno e incluso en un solo bloque a lo largo de todo un fin de semana. Y una ventaja añadida de esta estructura modular es que, si por la razón que sea, algún asistente se pierde alguno de los módulos, siempre puede repescarlo en una futura edición de este mismo taller. No es algo de desdeñar, habida cuenta la locura de horarios y ritmos de nuestra vida moderna.

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