¿Que son los talleres literarios?

En un taller de narrativa se trasmiten conocimientos y, sin embargo, no es un curso. De igual manera, en él se adquieren destrezas, pero tampoco es una práctica. Los talleres de narrativa, como cualquier otro taller, son espacios en los que un veterano del oficio comparte con los asistentes la experiencia acumulada, así como claves, recursos, mañas, trucos del escribir.

¿Implica eso que los talleres de narrativa están reservados a escritores? Pues claro que no. Es verdad que a estos talleres acuden muchas personas que desean iniciarse como escritores y también otros que, estando ya en el camino, quieren perfeccionar su narrativa o sumar recursos a los ya adquiridos. Pero también vienen lectores que quieren saber un poco más del armazón sobre el que construyen las novelas que leen. Y otros a los que les gustaría conocer más sobre los intramundos litererios… los motivos para inscribirse son de lo más diversos y los que lo hacen no son solo escritores o aspirantes a tales.

¿Y por qué impartir talleres genéricos, es decir, enfocados a géneros concretos? Porque los géneros literarios, pese a que son una creación arbitraria no dejan de tener existencia real. Los géneros están formados por un conjunto de obras con una serie de características comunes. Y esas obras comparten también toda una serie de retos y soluciones que les son propias, que van desde la creación de personajes a la documentación.

Justamente comencé a impartir talleres genéricos hará unos quince años y cuando ya llevaba unos diez escribiendo, tenía publicados cuatro o cinco libros y, a las espaldas, varios premios. Por eso para mí es tan importante la cuestión del bagaje como escritor. Los talleres de este tipo se basan mucho en la experiencia: en poder compartir con los asistentes media vida como escritor profesional.

A lo largo de esos quince años compartiendo en talleres aprende uno mucho a su vez, y eso no es una paradoja sino una consecuencia lógica. Gracias a ello, he ido mejorando tanto la estructura como el método de los talleres porque, entre otras cosas, vivimos tiempos de cambio. La fórmula que ahora empleo es modular, de forma que los asistentes reciben bloques claros de contenido, bien perfilados pero que, todos juntos, son como las piezas de un puzle mayor. Y, como en ese puzle, pueden hacerse idea de la imagen del conjunto antes de colocar todas las piezas. También, de faltar a aluno de los encuentros, siempre pueden completarlo en siguiente convocatoria.

Ese es el modelo de talleres por el que apuesto, que no es el único posible, pero es el que encuentro más útil, sobre todo cuando se imparten por toda la geografía española y con las limitaciones de tiempo a las que se ven sometidos la mayor parte de los asistentes.

Volver a Inicio